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La orquesta del Liceu brilla en 'I Capuleti e i Montecchi' y las voces son desiguales

Redacción El Comunicación · 31 de octubre de 2026 a las 16:13 · Actualizada 2 de noviembre de 2026 a las 11:02

En 20 segundos

  • El Liceu representó 'I Capuleti e i Montecchi', de Bellini, el 30 de octubre.
  • La Vanguardia destaca la orquesta dirigida por Riccardo Frizza y el tenor Iván Ayón Rivas.
  • La voz de Lisette Oropesa se diluyó en los dúos, según el diario, que le da tres estrellas de cinco.
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El Gran Teatre del Liceu representó el 30 de octubre 'I Capuleti e i Montecchi', de Bellini, con Lisette Oropesa como Giulietta. La crítica de La Vanguardia destaca la orquesta y el coro, pero señala que los solistas no siempre estuvieron a la altura.

Foto: Chabe01 · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

La ópera de Bellini, de corte belcantista y romántico, sobre los amantes de Verona, se representó en el Gran Teatre del Liceu. Según La Vanguardia, la función destacó más por la belleza de la partitura que por el lucimiento individual de los cantantes.

La orquesta fue, para el diario, lo mejor de la noche. Los solos de clarinete, arpa y trompa dieron forma a las melodías de Bellini, guiadas por Riccardo Frizza desde el foso. El coro masculino, dirigido por Pablo Assante, también recibió elogios por su calidad creciente.

Lisette Oropesa, como Giulietta, mostró una técnica belcantista fina en el aria 'O quante volte', pero su voz se fue diluyendo en los dúos y en el gran concertante del primer acto. La mezzo italiana Raffaella Lupinacci debutaba en el Liceu y tuvo una emisión sólida, aunque su química con Oropesa resultó correcta sin llegar a la magia que pedía la obra.

El tenor peruano Iván Ayón Rivas, como Tebaldo, fue el solista masculino más brillante, con un dúo en el segundo acto que el diario considera el mejor de la ópera. Alejandro López, como Capellio, tuvo una emisión irregular, mientras que el bajo croata Marko Mimica, como Lorenzo, sonó con nobleza.

La producción, de la Opéra Royal de Wallonie-Liège, lleva la firma de Allex Aguilera, que también debutaba en el Liceu. Se centra en las voces, con una escenografía genérica, buena iluminación y proyecciones oníricas. La Vanguardia concluye que la belleza de la música se impuso a la estética tenebrista del montaje.

Qué dicen otros medios

Fuentes: La Vanguardia.

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Elaborada con IA a partir de 1 medio · Responsabilidad editorial: El Comunicación

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