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Guatemala eleva a los altares a un franciscano muerto en 1983 por callar una confesión

Redacción El Comunicación · 8 de noviembre de 2026 a las 19:10

En 20 segundos

  • Guatemala celebró la beatificación de fray Augusto Rafael Ramírez Monasterio, asesinado en 1983.
  • Fue secuestrado, torturado y ejecutado tras negarse a revelar la confesión de un campesino.
  • Con este acto, es el decimocuarto beato del país, que vivió un conflicto armado entre 1960 y 1996.

Guatemala celebró este sábado la beatificación de fray Augusto Rafael Ramírez Monasterio, franciscano asesinado en noviembre de 1983 durante el conflicto armado que desangró el país entre 1960 y 1996. Con él suman catorce los beatos del país, y el cardenal Álvaro Ramazzini cree que hay muchos más creyentes muertos en la guerra sin declarar oficialmente.

Imagen de archivo · Foto: Julitomenchu · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

El franciscano murió acribillado el 7 de noviembre de 1983, a los 46 años, cuando trataba de huir de quienes lo tenían retenido, según El País. En sus últimos meses había padecido dos secuestros y recibido amenazas de muerte, aunque se negó a abandonar el país. Todo comenzó cuando, tras escuchar a un labrador, se negó a revelar lo que le había confiado en confesión, pues las fuerzas de seguridad sostenían que aquel hombre formaba parte de la guerrilla.

La ceremonia se celebró en la finca Florencia, en Santa Lucía Milpas Altas, cerca de Antigua Guatemala, con cientos de fieles y miembros del clero. La misa la ofició el cardenal mexicano José Francisco Robles Ortega, que leyó la carta apostólica firmada por el papa León XIV. En ese texto, el pontífice lo presenta como alguien que se ha puesto con coraje del lado de quienes menos tienen y que defiende con constancia el respeto debido a toda persona.

Asistieron el presidente Bernardo Arévalo y la vicepresidenta Karin Herrera. Tras la misa, una reliquia del nuevo beato fue llevada a pie en procesión hasta el Santuario de San Francisco el Grande, en Antigua Guatemala. Fray Guillermo Bonilla, fundador de las Obras Sociales del Hermano Pedro, convivió tres años con él y aseguró que nunca habló de política, aunque «alguna gente lo entendió mal».

El cardenal Álvaro Ramazzini cree que hubo muchos más cristianos que dieron la vida en el conflicto y que aún no han sido declarados oficialmente. Monseñor Bernabé Sagastume, presidente de la Conferencia Episcopal de Guatemala, pidió que su ejemplo anime a sacerdotes y religiosos que siguen sirviendo en situaciones de conflicto y persecución.

Qué dicen otros medios

Fuentes: El País.

Elaborada con IA a partir de 1 medio · Responsabilidad editorial: El Comunicación

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